domingo, 24 de febrero de 2013

Los obstáculos de la memoria

Lo advirtió Nietzsche: la buena memoria es a veces un obstáculo al buen pensamiento, porque, respecto a la memoria, no hay hechos, sólo interpretaciones.

Te viene a la mente tal advertencia en las exposiciones que se pueden ver en la sede de la Fundación Telefónica y que nos ilustran acerca de dónde venimos para que no olvidemos que no siempre hemos sido país desarrollado.

Hasta el 18 de mayo puede verse una selección de la obra gráfica de un fotógrafo gallego, un fotógrafo de pueblo con un enorme respeto por su trabajo y un conocimiento profundo del oficio: Virxilio Vieitez. Por su cámara pasó la vida de aquel trozo de España entre los años 1953 a 1980. Una evolución que se aprecia en las imágenes de forma nítida.
Esos rostros de niños que miran sorprendidos a la cámara somos nosotros, los adultos actuales. Esas niñas con faldas almidonadas, que posan con sus muñecas, somos nosotras.
Esos niños que posan fingidamente armados son nuestros maridos, nuestros hermanos.
 
Y los adultos son nuestra familia. La mujer que se retrata con su radio.
 Los que posan para el carnet de familia numerosa.
Los que solicitan la foto para enviársela al marido emigrado.
 

 
Los que se hacen acompañar de los animales domésticos.
 
Las mujeres que empezaban a introducirse en el mercado laboral.
 
Ese era nuestro escenario. De ahí venimos, así éramos aunque lo hayamos olvidado.



Y, luego, en un rincón de la segunda planta, se extiende otra exposición sobre la historia de las telecomunicaciones. Sorprende en ésta la velocidad de la metamorfosis. Hemos pasado de los postes junto a la carretera, del “aviso de conferencia” y la mesa de conexiones a las comunicaciones vía satélite. Todo ello ante nuestra vista.

Hay algunas imágenes que provocan una gran ternura junto a otras que abren grandes interrogantes. ¿Adónde vamos?  ¿Qué nos espera?

Pero la evolución ha sido espléndida. Son avances que nos aproximan, que nos abren nuevos horizontes. Son avances que hemos protagonizado nosotros también. Que nos permiten sentirnos razonablemente orgullosos de nosotros mismos, de quienes se aplican a la investigación, a la mejora de las condiciones de vida de sus congéneres. Esos somos nosotros también.

4 comentarios:

  1. Las fotos en sepia siempre me producen una extrana ternura, no quiero pensar que todo camino hacia tras es igualmente recorrible, aunque acabo de ver en Salvados que se puede emigrar con una mano delante y otra detrás con un pasaporte europeo como el que guardo en el cajón.

    Duele este pais que se despierta de un sueño para comprobar que tan apenas hemos conseguido cambiar el formato de las imágenes.

    Un beso y gracias por llevarme de exposiciones, aún en la ausencia

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo de la ausencia será porque usted quiera, señora.

      Eliminar
  2. Estoy pensando en si mis hijas tendrán la oportunidad de estudiar sin tener que trabajar obligatoriamente para poder costearlo o bien trabajar directamente porque ni aún así pagar los estudios no sea posible. Espero que no involucionemos, porque tiene toda la pinta con FPs a 300 euros el mes.

    Realidades de hace 70 años, retratos en sepia, o en digital, tanto da...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estamos involucionando ya, no hay que esperar al futuro. Pero la humanidad siempre avanza, siempre.

      Eliminar

Lo que tú digas