El cine es un arte y la cinematografía es una industria. En España se hace poco caso al primero y menos a la segunda. Todavía te encuentras con quien hace gala de no ir jamás a ver una peli española, como para no contaminarse, como hay críticos de cine que miran con suspicacia la producción nacional. Si es española no será muy buena, es el mensaje. También tenemos un ministro del Gobierno, Cristóbal Montoro, que reparte exabruptos contra el cine español en trazo grueso porque no lo considera de su cuerda o por la razón que sea mientras el ministro del ramo, José Ignacio Wert, se monta reuniones en el exterior para no asistir al acto de gala del cine español.
En cualquier otro
país un ministro que echa culpas sobre un sector industrial nacional se vería obligado
a dimitir acto seguido pero en España esas cosas no pasan. Quizá en el cine
pero en la vida real, no. En otros países se defiende la industria propia por
su poder de creación de riqueza y se cuidan las expresiones culturales
autóctonas frente a la invasión de la cultura dominante del imperio.
A mí me gusta el
cine español. En realidad me gusta el cine en general pero, como no es posible
ver todo lo que se rueda –y bien que lo procuro- elijo en primer lugar las
pelis españolas, luego las francesas y luego cualquier otra.

En realidad,
Boyero dedica a la película dos párrafos en los que habla de la frigidez
emocional en su piel. Este crítico suele hablar mucho de su piel y de sus
emociones y tiene seguidores entusiastas y feroces detractores.

Había que ver la
peli sin pérdida de tiempo así que fuimos ayer aprovechando que la cadena Yelmo
Cines ofrece entradas a mitad de precio a los mayores de 60 años de lunes a
jueves. La sala estaba como a la mitad, lo que no está mal teniendo en cuenta
que la tarde invitaba más al paseo o la terracita que a la oscuridad de la sala.

No es una
historia amable ni optimista pero se sale del cine con un buen sabor de boca,
con la sensación de haber pasado un rato con amigos conocidos, de haber
disfrutado de un cine digno. Una peli con equipo español rodada en Nueva York. Una
pica en Flandes del cine español.