viernes, 7 de noviembre de 2014

¿Pero hubo alguna vez 10 hombres justos?


Enrique Jardiel Poncela, que era un misógino empedernido y confeso, escribió su obra ¿Pero hubo alguna vez 10.000 vírgenes? con la sana intención de hacer unas risas a costa del concepto. La fórmula, sin embargo, hizo fortuna y que levante la mano quien no la haya utilizado alguna vez.

¿Pero hubo alguna vez 10.000 mujeres rubias?, hemos bromeado con frecuencia.

Diez mil empieza a ser una cifra sólo aplicable a salarios de banqueros y a las tarjetas opacas de algunos privilegiados; para todo lo demás suena una cantidad excesiva. No preguntaré, pues, si alguna vez ha habido 10.000 honrados.

Pero, sólo a efectos de refrescar la memoria, ahora mismo son noticia los siguientes affaires:

- la hija y hermana de reyes de España está imputada por delito fiscal. El yerno y cuñado de los mismos, marido de la primera, imputado, además, por blanqueo.

- el juez atribuye al PP –partido que sostiene al gobierno- la financiación con dinero negro en el tiempo que presidía el partido quien ahora preside el gobierno.

- los sucesivos tesoreros del PP están procesados por corrupción.

- el presidente del gobierno extremeño realizó con cargo al Senado 32 viajes de los que nadie, ni él mismo, sabe a qué fue.

- la mitad del PP de Madrid está pringado en asuntos delictivos de robo a las arcas públicas que tienen que ver con la red Gürtel; la otra mitad, tiene que ver con la Operación Púnica. Los hay que operan al alimón, ora Gürtel, ora Púnica. La presidenta de ese partido, que nombró a los imputados y procesados pero no se percató de en qué se utilizaban los presupuestos de su gobierno, se presta para dar lecciones de honestidad en público y a domicilio.

- los que, siendo afines al PP, jugaban en primera división, están imputados por las tarjetas opacas, con las que cobraban una pasta gansa sin declararlo al fisco.

- los sucesivos gobiernos de la Junta de Andalucía no se percataron de que, al amparo de una ley prevista para ayudar a los afectados por los Expedientes de Regulación de Empleo, unos listos –sorprendentemente siempre afines al partido del gobierno y a los sindicatos de clase- se estaban levantando un dinerito por la cara (dura).

- al amparo de la ley Hipotecaria –prevista para regularizar aquellas propiedades que no fueron registradas en su día- la iglesia católica está apropiándose de todo lo que no se mueve, incluida la mezquita de Córdoba y varias plazas de la misma ciudad, con la aquiescencia de este gobierno y de cualquier otro.

- el ex presidente del gobierno y la ex presidenta del parlamento balear cumplen condena por corrupción.

-el ex presidente del gobierno valenciano hubo de irse a su casa por corrupción.

- el PP valenciano tiene que suplir con cargos imputados a sus parlamentarios dimisionarios corruptos porque ya no tiene ningún cargo limpio de sospecha.

- el ex presidente del gobierno catalán apenas puede salir de su casa para no tener que responder a las preguntas sobre su confesada corrupción.

- la mitad del ex gobierno municipal de Marbella está en la cárcel por llevárselo crudo y la otra mitad esperando entrar por la misma causa, sin que pueda afirmarse que el de Marbella sea un caso aislado.

- el anterior presidente de la patronal española está en la cárcel cumpliendo condena firma por apropiación indebida. Dos vicepresidentes han dimitido por la misma causa.

- el secretario general del poderoso sindicato minero SOMA-UGT, José Ángel Fernández Villa, que fue azote de gobiernos, alega “síndrome confusional” para no explicar el origen de una fortunita que nadie sabe de dónde puede haber salido.

- el sindicato UGT en Andalucía no puede salir a flote porque le anega el lodazal de los ERE´s y de los falsos cursos. En CCOO, sin llegar al nivel de UGT, están callados por si acaso.

En fin, la relación es tan larga que pones en google “casos de corrupción” y tiene su propia entrada. No hay territorio, partido político o actividad empresarial que se libre de sospecha cuando no de condena.

Los responsables de tanta desvergüenza, sin embargo, se obstinan en dar explicaciones peregrinas, utilizando un metalenguaje ininteligible que pretende presentar como blanco el carbón de brasero y siguen actuando como si aquí no pasara nada. Esta misma mañana, cuando se conocía la imputación de la infanta Cristina, su hermano, el jefe del Estado, recibía en audiencia al obispo de Madrid. Va a resultar que Pedro Muñoz Seca fue un visionario cuando anunció que Los extremeños se tocan.

O sea, que si alguien se pregunta ¿pero hubo alguna vez 10.000 hombres justos?, sólo puede estar formulando una pregunta retórica. A la vista de lo que estamos viviendo, crece la sospecha que, si hubiéramos que pasar lista, nos encontraríamos como Abraham y Lot en Sodoma y Gomorra, en la imposibilidad de hallar ni siquiera diez hombres justos en la vida pública.

Sabido es lo que aconteció a continuación, según el relato bíblico, a saber, que cayeron chuzos de punta hasta no dejar títere con cabeza.

Estamos hechos de nubes, estamos amasados con libertad, y vamos a sentarnos bajo cualquier estatua, que es tiempo de vivir y de soñar y de creer que tiene que llover a cántaros. Ten tu barro dispuesto, elegido tu sitio, preparada tu marcha. Hay que doler de la vida hasta creer que tiene que llover a cántaros, escribió Pablo Guerrero hace 42 años.

Ellos seguirán dormidos

en sus cuentas corrientes

de seguridad.

Planearán vender la vida

y la muerte y la paz,

¿le pongo diez metros, en

cómodos plazos de felicidad?

Pero tú y yo sabemos que hay

señales que anuncian

que la siesta se acaba

y que una lluvia fuerte

sin bioenzimas, claro,

limpiará nuestra casa.

Benditos ellos, los cantautores, que pusieron música a nuestros deseos, a nuestras palabra. Decididamente, tiene que llover. A cántaros.

martes, 4 de noviembre de 2014

Iciar Bollaín cuenta el futuro en la Universidad del Barrio

La historia la escriben siempre los vencedores, quienes tuvieron el privilegio de la palabra, pero ¿Cómo saber qué hay de cierto en lo que nos han contado? ¿Cómo recuperar la memoria de los vencidos? ¿Cómo reconstruir la memoria de quienes no tuvieron el privilegio de la palabra? ¿Cómo se cuenta el pasado? ¿Hay algún escenario desde el que evaluar la historia?
Esas fueron algunas de las preguntas formuladas en la sesión del lunes 3 en la Universidad del Barrio, de la que ya he hablado aquí.
El programa se iniciaba con la proyección de la película "También la lluvia", dirigida por Iciar Bollaín a partir de un guión de Paul Laverty, colaborador habitual del cineasta Ken Loach y marido de Bollaín.
En la película se entrecruzan dos relatos: un rodaje sobre la conquista de Colón y el conflicto desencadenado en Cochabamba por la privatización del abastecimiento del agua potable, conocido como la Guerra del Agua.
En el debate que siguió a la proyección, en el que también participó Iciar Bollaín, se constataba que en la película se entrecruzaban dos hechos en dos tiempos diferentes pero con un nexo común: la toma y el control del poder. Antes en nombre de la iglesia y ahora en nombre de las multinacionales, pero la misma esencia. Da igual que expolies a los pueblos o a los acuíferos, lo que importa, ahora como en la conquista americana, es el beneficio, expuso la directora, que defendió la ironía como método para resolver las contradicciones de la historia.
El debate fue doblemente interesante: tuvo altura cinematográfica e histórica.
Al establecer un paralelismo entre la Guerra del Agua y la conquista de Colón, ¿Vuestra intención ha sido que creamos que los dos hechos han sido igual de graves?, le interpelaron a Bollaín. ¿Contar la historia desde el otro lado es una manera de reivindicar a las víctimas? Tenemos claro nuestro compromiso con el presente pero, ¿cómo se compromete con el pasado?
Noelia Adánez, coordinadora del curso, expresó la voluntad de darle un sentido social a la historia y apuntó que con Montesinos y Las Casas - a los que calificó como los primeros modernos de la filosofía- se produce la emergencia de un lenguaje nuevo, el de los derechos humanos.
Hubo acuerdo en que la historia tal como se nos cuenta es un relato que responde a una opción política, no hay neutralidad en el relato del pasado y nuestro punto de vista de la historia siempre será subjetivo. 
A Iciar Bollaín la hemos visto crecer en la pantalla pero durante un tiempo, yo tuve la fortuna de verla en persona casi a diario pues fuimos vecinas de barrio, seguí sus sucesivas maternidades -tiene tres niños-. Cuando nos encontrábamos en el supermercado o en la calle, frecuentemente con algún niño de la mano, ocasionalmente nos parábamos a charlar, a veces sobre banalidades y otras sobre sus películas, que siempre nos han parecido excelentes. Iciar está otra vez embarazada, comentaba al colega, como si se tratara de alguien de la familia, así de próxima la sentíamos.
Luego, se trasladaron de barrio y ya sólo la vemos a través del plasma, como a Rajoy. Hasta ayer.
¿Estaba el guionista en el rodaje?, le preguntaron a Bollaín. No, porque tenemos hijos y estaba cuidándolos, respondió ella.
Lo sostuvo con naturalidad, a saber, que un hombre, por famoso e importante que sea, también tiene responsabilidades familiares y que, si toca, tiene que quedarse en casa, como hasta ahora se han quedado las mujeres. En ella sonó natural. Y me pareció que esa es también una manera nueva y moderna de escribir la historia. No sé si la historia presente pero seguro que la historia del futuro.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Ligeros de equipaje, como los hijos de la mar


 Me gusta recorrer los cementerios de las ciudades que visito. Me gusta el aire decadente de casi todos ellos, el texto de sus lápidas, no sólo los epitafios, las inscripciones, las esculturas de algunos panteones.

 

Ahí está la sacramental de San Justo de Madrid, donde Larra fue a buscar la paz de espíritu que se le negó en vida; la Almudena, que pasa por ser uno de los más grandes de Europa, también su cementerio civil, donde reposa lo más granado de la historia española laica del último siglo, incluido el original Pablo Iglesias. 

 

En Burgos, hay un rincón que me emociona especialmente, donde se amontonan algunas de las víctimas de la sinrazón, asesinadas tras el levantamiento militar de 1936. Un poco más a la izquierda está el mausoleo de un hombre que se entendía con los lobos, Félix Rodriguez de la Fuente. 

Como en el Roncal, se alza el mausoleo de Julián Gayarre, obra de Mariano Benlliure.

En el cementerio de Visherat, de Praga, se encuentran los monumentos funerarios de los músicos Smetana y Dvorak o del escritor Jan Neruda, de quien tomaría el apellido el chileno Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto, más conocido en el mundo de las letras como Pablo Neruda, que con ese nombre recibió el Premio Nobel. 

En ese mismo cementerio se encuentra una lápida dedicada a Josef Broz, nombre real de quien fue conocido como Tito, presidente de Yugoslavia desde 1945 hasta 1980, un año que resultó fatal para ambos tocayos. El Broz yugoslavo fue enterrado en Belgrado.

En la misma ciudad de Praga se encuentra su famoso cementerio judío, cuya particularidad es que las lápidas se colocan en perpendicular al suelo, unas sobre otras, para aprovechar el escaso terreno que les había sido cedido.  

Si hablamos de enterramientos judíos, habrá que empezar por el sepulcro por excelencia, el Santo Sepulcro de Jerusalem, que se encuentra dentro de una iglesia del mismo nombre. Miles de creyentes acuden cada año a orar ante el lugar en que se cree fue depositado el cuerpo de Jesucristo al ser bajado de la cruz. A orar y a rozar los más diversos objetos por la lápida tenida por sagrada, convertidos así en productivas reliquias.


También en Jerusalem se encuentra el cementerio de cementerios: el del Monte de los Olivos, que mira a la Puerta Dorada, la única que permanece cerrada -desde 1541- y por la que, de acuerdo con la tradición, entrará el Mesías el día del Juicio Final. Se estima que en el Monte de los Olivos hay más de 150.000 tumbas, entre ellas las de los profetas Absalón y Zacarías. Los judíos hacendados pagan fortunas por hacerse con un hueco para ser enterrados allí en la creencia de que en ese lugar se iniciará la resurrección de los muertos a la llegada del Mesías y de que en el fin de los tiempos este será el escenario de la reunión de los justos.

 Paseando por los cementerios se encuentran despedidas sentidas y emotivas inscripciones.

Como esa de la niña más feliz del mundo, en la Almudena de Madrid, frente a otra del hombre más infeliz del mundo, en el cementerio de Aveiro (Portugal). 

  

Creo que los cementerios dicen de las ciudades más que muchos de sus habitantes. Los de centro europa son espacios abiertos, ajardinados, ordenados y pulcros, como el de Volendam, organizado, como los buenos holandeses. 

Fue Joan Manuel Serrat quien señaló su lugar ideal, en el Mediterráneo: a mí enterradme sin duelo entre la playa y el cielo, en la ladera de un monte, más alto que el horizonte, quiero tener buena vista. 

Parece estar describiendo al camposanto de Deiá:

 

Si uno se pone menos localista, ahí está el cementerio de Eyup, en Estambul, con el Cuerno de Oro a sus pies y el Mar de Mármara en el horizonte.

O el de San Michelle, una isla de los muertos con Venecia a la vista. Lugar de emociones y reposo de grandes figuras del arte, como Stravinsky.

Personalmente, el cementerio que más me gusta es el de Colliure, donde fue a reposar don Antonio Machado, y en cuya lápida dejó escrito el mejor resumen de su vida:

Y cuando llegue el día del último viaje 

y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, 

me encontraréis a bordo ligero de equipaje, 

casi desnudo, como los hijos de la mar.