La
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que no es un
organismo precisamente de izquierdas, avisó en su último informe de que una de
las consecuencias de esta mal llamada crisis –por no decir estafa- era el
aumento de las diferencias entre los ricos, que cada vez tienen más, y los
pobres, que cada vez tienen menos. Esta brecha creciente se retroalimenta y supone
un obstáculo añadido a la ya difícil salida de la crisis. La desigualdad tiene
un impacto negativo y significativo en el crecimiento económico a medio plazo. O
sea, que es totalmente ineficiente que los ricos sean cada vez más ricos
mientras los pobres sean cada vez más y más pobres.
Eso,
es términos generales, sin distinción de sexo. Porque si te metes en
profundidades, el balance es aún más pesimista. El informe 2014 del Foro Económico Mundial señalaba que en España estaba aumentando la brecha de
igualdad mujeres-hombres en materia de sanidad y en oportunidades económicas. En
cristiano eso significa que la atención sanitaria a las mujeres es peor que a
los hombres –las enfermedades femeninas se investigan menos, por ejemplo- y que,
a igual trabajo, los salarios de ellas son menores que los de ellos. Los porcentajes
varían según autonomías pero en ninguna la diferencia a favor de los hombres era
menor del 20%. Es cierto que tenemos una Ley de Igualdad que combate esa
situación pero da igual lo que diga la ley, la realidad es esa.
Sobre
leyes, sólo una píldora. Los aficionados del Betis han jaleado a voz en cuello
a un jugador del equipo que ha sido denunciado por su ex novia por violencia
machista. “No fue tu culpa. Era una puta, lo hiciste bien”, gritaban a Rubén
Castro, el acusado. Que en España mueran cada año más de medio centenar de
mujeres a manos de sus ex parejas parece que es un dato irrelevante. Que en
España haya una ley contra la violencia machista que condena expresamente este
tipo de actos parece que tampoco importa. Como, a mayor abundamiento, resulta
que la mayoría de clubes tiene deudas con Hacienda, con la Seguridad Social o
con ambas, y que en alguno de ellos es frecuente los gritos racistas –también sancionados
legalmente- habrá que preguntarse qué más tiene que pasar en el futbol para que
la autoridad competente –civil, por supuesto, que hoy es 23F- se dé por aludida
y se decida a cerrar un campo o dos o media docena para lo que queda de
temporada. El ministro responsable de Igualdad, que es el mismo que el de
Sanidad, Alfonso Alonso, y la directora general del Instituto de la Mujer,
Carmen Plaza, aún no han abierto la boca. El de Cultura, José Ignacio Wert, que
es responsable del futbol, ni está ni se le espera.
Andaba
yo dándole vueltas a estas cosas cuando sale Patricia Arquette a recoger su oscar y hete aquí que se suelta un
discurso recordando “a todas las mujeres que han dado a luz, que pagan sus
impuestos y que son ciudadanas de esta nación” que “hemos luchado por los
derechos de todos los demás. Ya es hora de que tengamos de una vez por todas el
mismo salario (que los hombres) y los mismos derechos para las mujeres en
Estados Unidos de América. Ya es hora de que todas las mujeres de América y
todos los hombres que aman a las mujeres, y la gente gay, y toda la gente de
color por la que hemos luchado luchen ahora por nosotras”.
Cambiad
América por España y ahí estamos.



