martes, 5 de noviembre de 2013

Cada millón, un parado



 
Una de las cosas que más sorprende a quienes observan a la sociedad española desde fuera es su aparente indiferencia ante la corrupción. Que el presidente de la Comunidad Valenciana obtuviera mayoría absoluta después de haberse conocido sus miserias de guardarropa sólo es comprensible en una sociedad muy corrompida.
Nadie puede entender que la ciudadanía acepte pagar las corruptelas de quien se presenta para gestionar lo público, lo común. Sin embargo, hay muestras más que suficientes que corroboran este apoyo. Sólo como ejemplo, valga el aeropuerto de Castellón, dedicado a acoger el monumento al prócer Carlos Fabra. 
Como ahora nos gobierna un partido conservador que actúa sin complejos –sólo le falta salir a la televisión y decirnos: Sí, me lo he llevado crudo, ¿pasa algo?- tendemos a creer que esta actitud es propia de la derechona caciquil de siempre pero no, la corrupción es una tendencia transversal que afecta a todos los partidos y a la sociedad entera. Sólo se diferencia en la cuantía del beneficio y ello tiene más que ver con las oportunidades que con la mesura.
Estos días ha aparecido en la televisión el caso infrecuente de una concejala mileurista que rechazó una oferta millonaria y votó contra el proyecto corrupto. Pues bien, el alcalde que promovía ese proyecto era de IU. No es cosa de recordar ahora las miserias de CiU y los varios casos que tiene en estos momentos abiertos en los tribunales. O los ERE’s de Andalucía. Y el paradigmático caso Gürtel.
Todos ellos tienen un nexo común: gente que se lleva dinero de acuerdo con el principio de tú ponme donde haya, que de coger ya me encargo yo. Si el dinero es del erario significa que previamente el Estado lo ha obtenido de los contribuyentes, de quienes pagamos los impuestos. Si procede de particulares o empresas privadas, ese dinero que se dedica a engordar al cerdo corrompido encarecerá el producto final.
Este extremo parece que es pasado por alto a la hora de enjuiciar la corrupción. Parecería que la corrupción no tuviera consecuencias, pero las tiene. El dinero malversado no podrá aplicarse a la sanidad, a la enseñanza o a la dependencia. La vivienda que tiene hipotecada a la mitad de la generación de los 40 años y angustiada a la otra mitad, alcanzó unos precios siderales, entre otras razones, porque el suelo se pagó carísimo para compensar los sobornos a concejales o a cargos públicos para su fraudulenta –o no- recalificación.
Los responsables –sin ánimo de ofender- del Partido Popular se están poniendo de perfil en el espinoso asunto de la financiación irregular de su partido. Como si ese dinero lloviera del cielo. Pero no, el dinero llega por la vía del soborno o de lacaridad de empresarios que pretenden garantizarse un contrato público y que cargarán en su presupuesto el dinero adelantado al partido de turno, sean carreteras, edificios o servicios.
Al parecer, en estos años de prosperidad para algunos privilegiados los millones han corrido de mano en mano como las chuches en cumpleaños infantil (con permiso de la ministra Mato). Y se diría que a muy pocos les importa. O que no les importa lo suficiente como para pedir una explicación a los responsables y obligar a devolver el dinero a los perceptores corruptos.
Convendría que esos indiferentes fueran haciendo cuentas. Con la simple cuenta de la vieja.  Pongamos un salario medio de 2.000 euros y un periodo de cotización de 35 años a razón de 14 mensualidades, tendremos un coste final de 980.000 euros, redondeando, un millón. Pues bien, cada millón desviado a la corrupción es un puesto de trabajo que se destruye definitivamente, que no se creará nunca; un parado de por vida que añadimos a la lista. Un parado que no encontrará trabajo jamás porque alguien se ha gastado el dinero de su nómina en otra cosa. Un parado que puede ser la hija, el hermano, el padre o esa misma persona que cuando ve cómo se reparten el pastel entre unos pocos listos cree que la cosa no va con ella.

10 comentarios:

  1. Es tanta ya la desvergüenza que lo que realmente nos sorprendería es que alguien pagase algo por todo esto.
    Si no se lo hubieran llevado a manos llenas, ¿estaríamos dónde estamos? Da lo mismo la gente prefiere pensar que tod@s hacen lo mismo, así que es cosa asumida y los cambiamos cada cierto tiempo para que se reparta la cosa.
    Pena....

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    1. La pena es que nosotros también somos gente y ya ves...

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  2. Tenemos un problema educacional, por este barrio (España), el engañar es un deporte nacional, si a esto le sumamos el poco afecto que tenemos por lo público, hace que la corrupción la aceptemos como algo natural; quien más y quien menos, engaña a hacienda en la declaración de la renta, trabaja en negro, no pide IVA cuando hace algún trabajo en casa, no digo otras cuestiones que no le damos importancia como es no limpiar las cagadas que dejan los perros mientras que los amos miran para otro lado, o dejamos las basuras fuera de los contenedores, o pintarrajeamos cualquier pared de interés artístico, etc.....
    La corrupción es un problema, pero los españoles lo vemos como algo que afecta pero menos, y si no lo veremos cuando las sentencias se hagan efectivas, pocos muy pocos serán gravemente sancionados, basta ver el programa "Salvados" y recordar el caso Camas.

    Saludos

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    1. Coincido contigo en que tenemos poca sensibilidad ante la corrupción. Parece como que no se corrompe el que no tiene ocasión o quien es tonto.

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  3. Parece que hasta que no se hacen las cuentas, no se ven las cosas claras. Lo has explicdo fenomenal. Magnífico.

    Besos

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    1. Gracias, guapa, pero las cuentas y las cosas están bien claras. Muchos besos.

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  4. quizás lo más desolador es esa sensación de que nunca pasa nada... nos escandalizamos, discutimos en los bares, comentamos las noticias, nos quejamos, pero ni hacemos nada, ni creo que lo vayamos a hacer de momento...
    mira, lo de camps me tiene muy traumatizada porque soy valenciana y nunca he llegado a entender en que piensan mis conciudadanos, en qué tiene que hacer alguien para que no sólo se escandalicen, sino para que le retiren el voto...
    somos un país de corruptos, y lo triste, es que sea noticia que alguien sea integro y haga lo que toca contra todo pronostico...
    que me ha encantado tu post... que los números que has hecho me han dejado pensando... y que un placer leerte... como siempre...
    besos!!

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    1. Lo de Camps y el voto valenciano es un misterio para mí. Pero no sólo el valenciano, el madrileño, el catalán, el gallego...

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  5. La verdad es que todo esto es inexplicable. Todo está ahí, todo se sabe, pero nada se hace.
    Los ejemplos, bueno, las evidencias, son cada vez más claras y se sigue en lo mismo. Cuanto clientelismo y cuanta manipulación! (ese ha sido el éxito del PP en Valencia).
    Hasta cuando????

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    1. Ahí has dado en el clientelismo. Puro caciquismo, como en el siglo XIX.
      Un saludo.

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