martes, 23 de octubre de 2012

Calidad de vida

La crisis que nos asola está produciendo consecuencias de toda índole. La primera y más desoladora es que el 21,1% de los españoles vive por debajo del nivel de pobreza, tasa que sube al 43,5% en el caso de los inmigrantes. El 44,5% no puede salir de vacaciones y el 40% no puede afrontar gastos imprevistos.

Ocurre que no siempre acertamos a mirar pero el 21,1% de la población es mucha población para que no seamos capaces de reaccionar. El gobierno, el primero de no ser porque hace mucho tiempo que nadie parece esperar nada.

Acaso porque además de una crisis económica estamos ante una crisis de valores. Por eso no encontramos la vía para hacerle ver al gobierno que es empleado nuestro, que los jefes somos nosotros. Quizá nos falta cultura democrática, somos unos recién llegados al sistema y no acabamos de creernos del todo que esto nos concierne directa y personalmente. ¿Cuántos de entre nosotros colabora en actividades de voluntariado? Las hay para todos los gustos: asociaciones de vecinos, ONG’s, partidos políticos, entidades culturales. Organizaciones que encauzan las relaciones sociales, que trenzan las vidas de quienes pueden y quienes necesitan, que nos hacen corresponsables de lo que ocurre.

Sólo el 18% de los españoles participa en actividades altruistas frente al 34% de voluntariado que registran los países comunitarios.

Sin embargo, por debajo de la crisis y lejos de los focos se están produciendo iniciativas alentadoras. Movimientos ciudadanos que apuestan por el trueque, gente que se reúne a pensar en nuevas formas de organización ciudadana, creación de redes de ayuda… Gestos aún minoritarios pero alentadores.

La crisis –terrible palabra que se está llevando por delante a una generación entera- ha de servirnos para cambiar el paradigma hasta ahora vigente según el cual sólo el dinero garantiza el éxito y sólo el consumo significa calidad de vida. 

¿Cuánto es suficiente? ¿Qué se necesita una buena vida?, se preguntan Robert y Edward Skidelsky, padre e hijo, historiador, biógrafo de Keynes el primero, filósofo y sociólogo el segundo. El problema no es el consumo, sostienen, sino su exceso, que la riqueza se convierta en un fin en sí mismo, algo que paradójicamente, nos aleja del sentido aristotélico de la buena vida.

La calidad de vida, según los Skidelsky, se definiría por siete bienes básicos, a saber, amistad, armonía con la naturaleza, ocio, personalidad, respeto, salud y seguridad.

Ese es el new deal, el nuevo pacto social que se nos presenta, no sólo para después de la crisis, sino para salir de ella.

La foto que traigo hoy corresponde a una casa del casco antiguo de Girona ¿qué mira la niña del balcón?

10 comentarios:

  1. Me temo que hasta que los siete bienes básicos que plantean los Skidelsky no estén en manos de los que lo tienen todo, no serán reconocidos como lo que importa.

    Quiero pensar que mira una estrella y tras ella, un futuro mejor.

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    1. ¿Para qué esperar que los reconozcan los demás si podemos hacerlos nuestros desde ya?
      Una buena mirada, sin duda, Pilar.

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  2. Me parece de vergüenza que los catalanes estén dejando en los balcones niñas disecadas en cal viva. Ojalá el Ejército pronto invada esta región separatista.

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    1. No sólo en Cataluña disecan a las niñas en cal viva, Larisa, ya te iré contando.
      El ejército dice que sí, que ahora mismo va, que le está peinando.

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  3. Mira al futuro, sin duda. Porque sigue estando ahí, aunque quieran robárnoslo o hacernos creer que no está.

    Besos

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  4. Tita, da gusto contigo, siempre tan optimista.
    Besos para tí y las nenas

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  5. Parece que algo estaba haciendo mal, ya estoy por aquí.

    El exceso de consumo, la desvirtuación del concepto necesidades, es lo que no ha hecho perder el norte, no se puede crecer permanentemente, el planeta es finito en cuanto a recursos, a no ser que queramos ejecutar un suicidio colectivo.

    Un saludo

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  6. Pues parece que nos debatimos entre el intento de suicidio colectivo y la búsqueda de nuevas formas de vida, de calidad de vida

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  7. Mucho me temo que el "new deal" no tiene cabida en la situación acual.

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    1. Más bien estamos en el proceso inverso, Valentín

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