sábado, 23 de abril de 2016

Ezcaray o la amable eficiencia


Cuando escribí este post creí que había contado todo lo que sabía de Ezcaray, que era bastante y bastante bueno. Pero no, resulta que me había dejado algo importante. Os lo cuento ahora.

La semana pasada llamó el cartero para comunicar al colega que tenía un certificado. En casos así, una se pone siempre en lo peor. O es hacienda o es una multa de tráfico. Como no es tiempo de Montoro, deduje que era una multa. Y lo era, pero no exactamente de tráfico. O sí. No sé. Me explico.

El certificado es del Ayuntamiento de Ezcaray y contiene una sanción por "circular por una vía contraviniendo la restricción de circulación", a las 11:36 del día de nuestra visita, hecho detectado por "captación de imágenes". Vamos, que una cámara nos había hecho la foto. 60 pavos, la broma, 30 si paga voluntariamente. Os ahorro los juros del colega que, por lo común, es un chico muy educado y correcto pero lo de las multas lo lleva mal, para qué nos vamos a engañar. Del alcalde para abajo, puso al ayuntamiento a pingar, con alguna salpicadura para la autora del blog.  

Si aparcamos nada más llegar, digo yo. Hacemos memoria y caemos en la cuenta de que, efectivamente, aparcamos después de comprobar que el casco antiguo es peatonal. ¿Y cómo lo comprobamos? Al toparnos con la señal. Lo vimos y el colega dio la vuelta pero, quizá no con la suficiente finura para no ser captado por la cámara.

Haz un pliego de descargo, sugiero tímidamente. Ya sé yo por dónde se meten los pliegos, contesta muy enfadado. Pues llama por teléfono, al menos, insisto. Y llama. Coge la llamada una voz femenina que se carga con el primer chorreo del colega que, entre otras cosas, amenaza con contarlo en las redes, él, que no ha puesto un tuit en su vida. Le paso con el concejal de Seguridad, dice, finalmente, la funcionaria. Y le pasa. El concejal escucha los argumentos del colega, que insiste en que revisen la grabación porque él no pisó la zona peatonal sino que se topó con la señal. Mándeme un sms con el número de matrícula y el del expediente y le comunicaré algo esta tarde, dice el concejal. Tendré que pagar 30 euros pero al menos se ha puesto al teléfono y el hombre ha sido muy amable, admite el colega.  

Nos enzarzamos en una disquisición acerca de la indefensión de los ciudadanos frente a las administraciones públicas, del papel de los políticos y de esas cosas que se dicen cuando a uno le han endosado una multa que cree injusta. Pero, no os lo vais a creer, cinco horas después el concejal, que se llama Alberto -creemos que Díez- le envía otro sms "Buenas tardes. Ya está anulada". Ojiplático se queda el colega. Cuesta creer tanta eficiencia y tanta amabilidad juntas. Te dije que Ezcaray es un pueblo modelo, le digo. Ya, ya, admite él. Y del PP, añado en plan machaque. A estos concejales, que están al pie del cañón, se les tienen que revolver las tripas cuando oyen hablar de los políticos corruptos o inútiles, coincidimos. 

Total, que a poco que acompañe el tiempo, a las primeras de cambio volvemos a Ezcaray a ver lo que no viéramos la primera vez. Andando, eso sí. Y con lo ahorrado de la multa me voy a comprar un chal de lana a capricho. Gracias, Alberto. 

1 comentario:

  1. Un aplauso para el Ayuntamiento, para ese concejal trabajador y consecuente con un compromiso sencillo, hacer las cosas bien.
    Besos

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